“Si el amor no acepta competencia entonces chilliemos”, era el principio que se manejó en la conceptualización y producción de Supernova, un evento para una nueva y creciente subcultura, el Downhill. Supernova tenía como finalidad la de promover el deporte y a la vez a varias de las marcas internacionales involucradas con dicha tendencia. Para ello se crearon y lanzaron a la calle un gran número de stickers y postres como estrategia de mercadeo, los cuales tenían como función ser la volante que reuniría a todos los talentosos patinadores de Downhill y los grandes fanáticos de lo extremo en una tarde de convivencia al aire libre, para disfrutar en familia del verano junto a compañías como Red Bull, Flow Boardshop y la emisora Rock & Pop.